Todo empezó en julio de 2016 con la aplicación para dispositivos móviles “Pokémon Go”. Este juego, que sobrepasó los 500 millones de descargas en tan solo dos meses desde su lanzamiento, hizo que la gente de todo el mundo saliera a las calles, en una especie de competición desenfrenada,  para cazar al bueno de Pikachu en los lugares más insospechados.   Entonces no éramos siquiera conscientes de que Pokémon se convertiría en el preludio de las aplicaciones de realidad aumentada (AR, en sus siglas en inglés) creadas para iOS y Android.

Su éxito meteórico hizo plantearse a muchos profesionales el potencial de esta tecnología como herramienta para dar un paso más en el sector audiovisual con un objetivo claro: transformar al espectador pasivo tradicional en un espectador activo, sumergiéndole en una experiencia capaz de producirle un mayor impacto emocional y de engancharle de un modo más rápido e intenso que la realidad virtual, consiguiendo  su implicación.

Y así, sin apenas darnos cuenta, la realidad aumentada ha ido teniendo cada vez más presencia en el mercado tecnológico y en el día a día de nuestras vidas, colándose  en todos los ámbitos de la sociedad.

Porque, aunque nuestra experiencia como usuarios no vaya a experimentar un cambio radical de la noche a la mañana, los expertos coinciden en afirmar que es el momento de la realidad aumentada. Sostienen que ésta se irá consolidando como la gran revolución digital de los próximos años y que determinará, cualitativa y cuantitativamente, de un modo muy significativo, el futuro de las aplicaciones móviles.

Y es que si uno de los principales factores que determina el éxito y la durabilidad de una aplicación están condicionados  por la ayuda y utilidad que  puedan aportar al usuario, la tecnología de la realidad aumentada parece tener ese campo ganado.

El proceso de integración de la AR en los negocios y en nuestra vida está creciendo a un gran ritmo  y posee un potencial de mercado inimaginable.  Según un estudio de Digi-Capital, se prevé que la AR consiga un volumen de mercado de 150 mil millones de dólares en 2020 y que alcance a mil millones de personas en el mundo entero.

No es arriesgado afirmar, por tanto, que ya forma parte del presente y que, en un futuro próximo, un número creciente de empresas van a ir incorporando estrategias de realidad aumentada a sus propias estrategias de marketing no sólo para mejorar y enriquecer nuestras experiencias como usuarios en todos los ámbitos, sino para potenciar el conocimiento de su marca e incrementar sus beneficios.

El inicio de la era del a-commerce

Los más devotos  de la realidad aumentada afirman que el desarrollo de las aplicaciones de AR se irá agilizando progresivamente y despertando el interés de los consumidores, de modo que acabarán invadiendo todos los campos: por supuesto, la industria del juego y el entretenimiento,  pero también la arquitectura, enseñanza,  apoyo en tareas complejas de montaje y mantenimiento, logística, medicina, cirugía, turismo y un largo etcétera más.

Y, por encima de todo,  la AR  revolucionará el comercio electrónico, cambiando no sólo nuestra visión de la realidad, sino también nuestra forma de comprar online a través de técnicas  novedosas y cambiantes.

Porque, ¿te imaginas tener la posibilidad de saber, sin moverte de tu casa,  cómo va a quedar un determinado mueble o un sofá nuevo en el salón de tu casa antes de comprarlo o comprobar que una prenda de ropa concreta responde a tu talla y te favorece?

Esto es lo que hace factible el conjunto de tecnologías de la realidad aumentada: conseguir que el usuario visualice un entorno físico tangible ya existente, a través de un dispositivo tecnológico, combinado con elementos virtuales, creando así una realidad aumentada en tiempo real que proporciona un resultado formidable. Es la posibilidad de ver más de lo que los ojos nos muestran.

Por todo ello, algunas empresas del sector de la realidad aumentada se atreven a hablar  de Augmented Commerce o a-commerce en lugar de e-commerce.

Conocidas y punteras marcas ya lo están utilizando, y las cifras de facturación a nivel mundial de la RA, junto a la realidad virtual, se han aproximado, durante 2018, a los 18 millones de dólares (según cifras de International Data Corporation IDC).

Estamos, pues, ante el comienzo de una novedosa, práctica y fructífera interrelación entre el usuario y las marcas. Algunas de sus claves serían:  

-    El enriquecimiento del contexto en el que se encuentra el usuario, ofreciéndole una experiencia única y sorprendente,  y un innovador modo de comunicación.

-    El factor sorpresa que le genera al consumidor, favoreciendo su interés y adhesión a la marca y ayudándole a tener más capacidad de decisión.    

-    Aumento de la visibilidad de la marca y mejora de su reputación al diferenciarse de la competencia.

-    El valor añadido que se aporta a los clientes ofreciéndoles una herramienta única y necesaria que no pueda encontrar en otro canal y que le produce una gran satisfacción.

-    Optimización del proceso de venta con una disminución de las devoluciones y un incremento de compras ya que los usuarios las realizan con mayor convicción y seguridad.

Otros campos de aplicación de  la AR

Como hemos afirmado anteriormente, los ámbitos susceptibles de incorporar aplicaciones de realidad aumentada son ya muy diversos y seguirán, sin duda, aumentando.

Una de las áreas en las que esta tecnología está consiguiendo mayores avances prácticos es en la Medicina y Cirugía. Junto a los rayos X,  la resonancia magnética, etc para ver el interior del cuerpo humano, hacer diagnósticos y planear cirugías, la realidad aumentada supone un paso adelante transcendental: proporciona imágenes en tiempo real del interior de los pacientes y  permite tener integrada en el quirófano, y al alcance de la vista,  toda la información del paciente a la hora de realizar una operación, reduciéndose con ello también el tiempo de la intervención.

En la Enseñanza, la AR permite disfrutar a los alumnos de experiencias inmersivas que les ayudan a aprender de forma más amena a través de aplicaciones que les ofrecen, por ejemplo,  la posibilidad de interactuar con las partes que componen el cuerpo humano o conocer de forma interactiva las estrellas y planetas que componen el Universo.

En los establecimientos de muebles y bricolaje, las aplicaciones móviles de realidad aumentada ofrecen al usuario  soluciones sumamente útiles y prácticas. A la hora de comprar un mueble, puede descargar la aplicación correspondiente y comprobar exactamente cómo va a quedar en su hogar sin tener que desplazarse a la tienda.

En cuanto a los Servicios de Campo, la RA ayuda de forma considerable a mejorar la educación de los técnicos y a facilitarles el trabajo diario en procesos de mantenimiento de maquinaria y equipos. Les da, por ejemplo, instrucciones sobre lo que tienen que hacer para corregir una anomalía en el sistema en tiempo real y sin tener que estar leyendo instrucciones en un manual, muchas veces, indescifrable.

El Turismo es uno de los sectores en el que se están desarrollando más rápidamente Apps de Realidad Aumentada orientadas a crear rutas, experiencias y servicios más personalizados relacionados con los destinos. A los visitantes se les ofrece la posibilidad de seleccionar y explorar, de un modo fácil, visual e intuitivo, los lugares y rutas más emblemáticos de un determinado destino y de contar con toda la información sobre las alternativas de ocio y servicios  que ofrece el mismo.

En definitiva, la realidad aumentada derriba obstáculos y nos ofrece experiencias que hacen nuestra vida más accesible, fácil, estimulante y mejor en un sinfín de esferas.

Una realidad realmente imparable.