Son el auténtico boom dentro del proceso de transformación digital.  El negocio de las aplicaciones móviles continúa consolidando su imparable reinado desde que éste se iniciara con la irrupción en el mercado tecnológico de la primera App hace ya una década.

Actualmente ya no existe ninguna duda de que la población mundial es cada vez más y más “App Adicta” en todos los ámbitos y “Móvil Adicta”, una afirmación avalada por los datos que arroja el Informe Ditrendia: Mobile en España y en el Mundo 2018.

En 2017  se descargaron 178,1 miles de millones de aplicaciones móviles (suponen más del 80% del tiempo que se dedicó al uso del móvil durante el pasado año) y se espera que en 2022 la cifra ascienda a 258,2 miles de millones de descargas.

Otra conclusión determinante de dicho Informe apunta que el 68% de la población mundial ya cuenta con móvil, un porcentaje que se traduce en más de cinco mil millones de usuarios.  Es decir, el planeta es eminentemente móvil y la tendencia continúa creciendo de forma exponencial.

Y  más datos concluyentes y significativos de Ditrendia.  Este dispositivo ha cambiado la forma en la que nos conectamos, convirtiéndose en el primero al que recurrimos para casi todas las necesidades. En 2017, el número de usuarios que se declaró ‘solomóvil’ frente a los que combinan móvil y ordenador aumentó en casi todas las regiones, habiendo mercados, como el de España, donde ya hay más usuarios móviles que de escritorio. En efecto, el móvil es el dispositivo más utilizado en nuestro país para acceder a Internet, en concreto, por el 97% de los españoles.

Además, España encabeza el ranking europeo de descargas de Apps móviles y el número de usuarios de Apps mobile asciende a 22 millones. Otro porcentaje ilustrativo de esta imparable realidad es que aquí, en España,  un 71% de los directores de marketing ya realiza acciones de marketing móvil como parte fundamental de su estrategia de ventas.

El Informe Ditrendia habla de que la inversión en marketing mobile a lo largo de este 2018 se ha situado como la tercera plataforma, con un crecimiento del 67%.

Con este panorama, parece incuestionable que el auge irrefrenable de las Apps no ha tocado techo aún, sino que prosigue su ascenso, que están más que consolidadas y  que se han convertido en una herramienta imprescindible para usuarios y también para empresas; éstas ya no dudan en subirse a este carro y  están acogiendo, con los brazos cada vez más abiertos, este emergente canal de comunicación  motivadas  y convencidas por sus múltiples bondades y beneficios.

Así que más descargas, más ingresos y más tiempo de uso por persona explican que el crecimiento del sector, entre 2016 y 2021, se vaya a situar en el 380%;  se estima, además,  que el negocio de aplicaciones para móviles moverá unos 139 mil millones para ese último año.

    ¿Cuáles son las claves de este boom?

Fundamentalmente la irrupción, y permanente actualización y modernización, de los smartphones y otros dispositivos digitales (tabletas, portátiles, etc…), así como ese  uso generalizado, y prácticamente imprescindible,  por miles de millones de personas en todo el mundo del que acabamos de hablar.  Estos instrumentos,  al combinar diversas tecnologías (cámaras, GPS, sensores….), nos han abierto un universo de posibilidades de comunicación y acceso a infinidad de contenidos y opciones de entretenimiento, compras, gestiones en nuestra vida cotidiana, negocios, salud, alimentación, educación, etc. La oferta para todos los públicos  es cada vez mayor y más variada.

Queda claro, por tanto, que el desarrollo de aplicaciones móviles constituye  uno de los pilares principales del mercado tecnológico. Esa es la razón por la que tanto grandes como pequeñas empresas ven en ellas un enorme gancho para potenciar su actividad, complementar el abanico  de servicios y productos que ofrecen a los consumidores y clientes para captar su atención, retenerlos y mejorar su posición en el mercado.

    Poner el foco en la “Generación Z”

En todo este contexto, está cobrando un progresivo protagonismo  la “Generación Z”, el colectivo que representa, más que ningún otro, la llamada “generación móvil”. Según una estimación reciente del Global Web Index, alrededor del 96% de la "Generación Z" posee un smartphone. Hablamos del grupo de consumidores (también conocidos como “centennials” o “postmillennials”) que engloba a los jóvenes nacidos entre finales de la década de los 90 y principios de los 2000, por lo tanto en plena era digital, que  no han conocido el mundo y no pueden concebirlo sin Internet porque han vivido bajo el amparo de los dispositivos móviles.

Son los auténticos nativos digitales; han nacido con un teléfono inteligente bajo el brazo (es como una prolongación de sí mismos) y no se imaginan la vida sin Wi-Fi,  YouTube, WhatsApp, Snapchat o Instagram.

Según recientes investigaciones llevadas a cabo por la compañía estadounidense de software financiero Bloomberg, se estima que esta nueva generación representará el 32% de la población mundial en 2019. Un porcentaje muy considerable al que definen su preferencia por lo audiovisual, su afición al consumo desmesurado, la obsesión por sí mismos con los selfiesy su total apego a las redes sociales, a través de las cuales se relacionan, informan o aprenden.

Se habla de ellos como los reyes del futuro tecnológico por su creciente influencia en cuanto a tendencias tecnológicas. Constituyen ya un segmento importante en la sociedad y sus hábitos y comportamientos cobran cada vez mayor relevancia. Y es que la mayoría de ellos navegan, como mínimo, una hora diaria y,  aproximadamente la mitad de ellos  pasan más de tres horas al día conectados.

    ¿Qué les gusta a los “centennials”?

Por todo ello, las empresas empiezan a  poner su punto de mira en este nuevo grupo de consumidores y a adaptar sus estrategias de marketing y comunicación al ritmo que estos adolescentes van convirtiéndose en adultos para tratar de satisfacer sus preferencias.

Unas preferencias que, en el ámbito de las aplicaciones móviles, se inclinan por aplicaciones muy “sociales” porque tienen la necesidad de interactuar continuamente; un diseño simple, intuitivo, atractivo y visual, con mensajes cortos, fáciles de comprender y capaces de captar su atención. Este colectivo se comunica entre sí a través de emoticonos, imágenes, gifs  y símbolos,  dejando el texto en un segundo plano ya que no le preocupa mantener registro de sus conversaciones.

Uno de los factores más importante para ellos es el tamaño de la aplicación. Es fundamental que sea ligera, con una capacidad limitada porque toman, comparten y reciben a diario centenares de fotografías y vídeos y, por ello, hay que evitar que lleguen a borrar la aplicación por falta de espacio de almacenamiento.

Fundamental también: quieren velocidad para que el tiempo de carga sea mínimo, ya que su capacidad de atención lo es también, y que no haya elementos rotos en la aplicación.

Quizás interese saber también a las empresas que este grupo acoge bien las promociones, descuentos y contenidos gratuitos. Suele ser una buena idea plantear la posibilidad de invitar a otros contactos a la aplicación para ampliar así la  base de clientes. Esta generación es muy dada a  dejar comentarios y constituyen un valioso recurso para el marketing boca a boca, favoreciendo con ello la promoción de una marca.